Obviamente, yo no soy un cacique rural de la Galicia profunda. No obstante, os puedo asegurar que como doña Eulalia hay cientos, en tierra gallega y en otros lares. Y dirá el lector que es imposible, que en el colegio electoral hay cabinas donde puedes meterte y mantener el voto secreto e incondicionado. Secreto e incondicionado, mis cojones.
Porque si a doña Eulalia se le ocurre meterse en la cabina, qué va a pensar el pueblo. Qué pensará el cacique cuando se entere de la maniobra. Para qué coño quiere esconderse doña Eulalia a la hora de votar. Se acabaron los favores, no más médicos atentos, no más regalos a los niños, no más empleo en las tiendas del círculo de amigos caciquil.
La opinión pública y sus mass media no se han hecho eco, ni ahora ni en los años que llevamos de democracia, aun cuando no faltan razones jurídicas. La Constitución deja las cosas muy claras en los artículo 68.1, 69.2 y 140:
68.1 El Congreso se compone de un mínimo de 300 y de un máximo de 400 Diputados, elegidos por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto, en los términos que establezca la Ley.
69.2 En cada provincia se elegirán cuatro Senadores por sufragio universal, libre, igual, directo y secreto por los votantes de cada una de ellas, en los términos que señale una Ley Orgánica.
140 [...] Su gobierno y administración corresponde a sus respectivos Ayuntamientos, integrados por los Alcaldes y los Concejales. Los Concejales serán elegidos por los vecinos del municipio mediante sufragio universal igual, libre, directo y secreto, en la forma establecida por la Ley...
El fallo es de la Ley Orgánica del Régimen Electoral, que empieza bien...
86.1 El voto es secreto.
...pero después la caga.
86.2 Los electores sólo pueden votar en la sección, y dentro de esta en la Mesa electoral que les corresponda salvo lo dispuesto en el apartado 1 del artículo 79. Los electores se acercarán a la Mesa de uno en uno, después de haber pasado, si así lo deseasen, por la cabina que estará situada en la misma habitación, en un lugar intermedio entre la entrada y la Mesa electoral. Dentro de la cabina el votante podrá elegir las papeletas electorales e introducirlas en los correspondientes sobres.
¿Cómo que "si así lo deseasen"? Joder, si alguien puede condicionar mi voto, también puede condicionar mi decisión de entrar en la cabina. Este sistema ni garantiza el secreto ni nada. Es una puta chapuza española, y la ley es plenamente inconstitucional.
Nuestro querido Tribunal Constitucional no se ha pronunciado, no porque quiera o deje de querer, sino porque nadie le ha planteado el problema. Y un recurso de inconstitucionalidad no lo puede proponer cualquiera. Sólo 50 diputados o senadores y el Presidente del Gobierno. También el Defensor del Pueblo, un eufemismo para el cargo de bufón de la corte.
Así las cosas, sólo queda la pataleta.
Nota: La solución correcta es hacer obligatoria la entrada a una cabina donde estén todas las opciones posibles, prohibiendo que se enseñe el voto antes de depositarse en la cabina, so pena de nulidad.









