viernes, 4 de diciembre de 2009

Cuando Solé Tura era ministro de Cultura

Hoy ha muerto Jordi Solé Tura, una de esas mentes preclaras que España produce con cuentagotas. Intelectual de los de antes, fue uno de los siete Padres de la Constitución, la cual asiste a su entierro a punto de cumplir 31 años.

Y cuando digo intelectual de los de antes, lo hago con la sensación de que las cosas han ido a peor. Sí, mucho progreso económico y muchos móviles e ipods, pero hoy por intelectual se entiende Sánchez Dragó y Lucía Etxebarría.

Si tras redactar la Constitución, Solé Tura fue Ministro de Cultura, en nuestro tiempo el cargo lo ocupan Molinas y Sindes, precedidos por representantes del reino de los invertebrados, como Esperanza Aguirre.

Hoy la Cultura engloba a más Chenoas que Sabinas. Cadenas de montaje en las que el artista pone poco más que el palmito, donde el interés cultural tiene más de económico que de artístico, y donde la difusión cultural equivale a subvencionar directa o indirectamente a un lobby.

Ahora el cargo se reparte entre políticos de medio pelo y auténticos peleles. Y ya no sólo en el Ministerio de Cultura, sino en otras muchas Instituciones. El prestigio y la capacidad pierden frente a los contactos y las relaciones. Caldo de cultivo ideal para individuos como Leire Pajín y José Blanco.


Os dejo aquí reunidos, que me pierdo Física o química.


Aunque seguía vivo, la mente de Solé Tura murió hace algunos años. Curioso que el Alzheimer le haya hecho el favor de evitarle ver tanta mierda.

No ha tenido que ver cómo su Ministerio se convertía en una prolongación del brazo de la SGAE. Cómo se enfrentaba al ciudadano y cómo dejaba de servir al interés público para prostituirse con el privado, cachondeándose por el camino de los valores que él tanto sudó.

Una llamada a Cultura, y en la Ley aparece por arte de magia un párrafo probablemente inconstitucional y a medida del millonario, burlándose del nombre que incluye las palabras socialista y obrero. E ironías de la vida, miles de personas contestan con una tabla de Derechos Fundamentales. Como la de Solé Tura.

Quizás los verdaderos intelectuales de hoy están escondidos entre esos miles. Quizás eso que dicen que aniquila la cultura sea lo que finalmente la salve. Veremos mañana.


PD: Sigo vivo.

3 comentarios:

Ensada dijo...

La política cada vez da mas asco.

PD a la PD: me alegro :D

Lisístrata dijo...

Me alegro q haya usted salido de su hivernación. Siempre un placer leerle.
suscribo al pie de la letra. Buen artículo.
un saludo

Gaeddal dijo...

En dos días vuelvo al encierro. Sinceramente, me cambiaba por un chinito haciendo balones de Nike.