sábado, 16 de mayo de 2009

Hermano mayor contra la hierba

Me lo habían puesto por las nubes. Como si fueran publicistas de Cuatro, ya eran multitud los que me lo habían recomendado. El circo donde adolescentes canis maltratan a sus analfabetos progenitores, y en el que apenas se nota que todo está preparado. Hoy lo he visto.

El programa trata sobre un toxicómano rehabilitado que aporta madurez a niños descarriados. Igual que Santiago del Valle.

"A tope sin droga"


No ha sido por telebasura, que yo sabía a lo que iba. Los burdos montajes, las situaciones amarillistas y las conversaciones forzadas, me había preparado para todo ello. Un documental de animales interactuando con su hábitat natural, el bakalao y el tunning; era demasiado seductor. ¿Qué podía fallar?

Ingenuo de mí, aún no sabía que la historia de hoy me iba a inflar los cojones: Niño cariñoso y ejemplar se ve arrastrado por la marihuana a una vida ociosa y hedonista. De crío era un pequeño cabrón, pero fue probar los porros, y todo cambió. El niño, ya niñato, dejó el instituto, y no precisamente para trabajar. Papi le compró una moto. Sus amigos son gentuza y una mala influencia.

Las imágenes son convenientemente preparadas para transmitir estas ideas. Especial mención a la fiesta-desfase en casa, donde incluso llegan a obligar a uno de los chavales a subirse al tejado para pillar el correspondiente plano. También hay que destacar, por falaces, la visita al médico (el THC es más adictivo que la nicotina: falso), a la policía nacional (hay dos delitos en función del tipo de droga: falso) o el paseo por el cementerio (!) (la marihuana mata: falso).

Es imposible saber cuál es la verdadera realidad de esa familia. Renuncié a ello desde el momento en que decidí ver el programa. Pero aún así, ha aparecido uno de los tópicos que me lleva a los infiernos. La vieja historia de los jóvenes perdidos cuya vida es una mierda por culpa de los porros.

Señores, ¿y no es posible que los porros no sean la causa, sino el efecto?

Es una forma nueva de formular la vieja pregunta de si los canis nacen o se hacen.

Sí, amigo, tu vida es una mierda. Tú y tu apestoso grupo de colegas dais vergüenza ajena allá por donde vais. Pero toda esa mierda no ha venido de fuera. Toda esa mierda estaba en ti. No son las malas influencias, ni las chicas, ni los porros, ni los profes, ni las fiestas. Eres tú.

Es ese instinto de ver al niñ(at)o como algo que no puede ser culpable de nada. No es que, por derecho propio, vaya a engrosar las numerosas filas de retrasados, hijos de puta o ambas cosas. Es la sociedad quien le empuja. Es ella quien, mediante la droga y los amigos, le va a poner allí.

No hará falta que cite a Carl Sagan, pues sería un golpe demasiado bajo, aun para el noble propósito de exculpar a mi amada María. El mensaje es suficiente. La hierba atrae a estos malnacidos, pero no los crea. De regalo os dejo un enlace sobre los mitos de la marihuana. Os adelanto algunas trolacas, aunque para más detalles, hay que saber inglés:

- La marihuana causa mayor daño pulmonar que el tabaco.
- La marihuana provoca daños permanentes en el cerebro.
- La marihuana desencadena síndrome amotivacional.
- La marihuana es adictiva.


Y para acabar, un poco de música irónica.

2 comentarios:

Ensada dijo...

La marihuana provoca pérdida de memoria... ¿de que estabamos hablando?

Gaeddal dijo...

Y alucinaciones, o eso dice el dragón del techo.