El otro día por la calle se me acercaron dos maromos, me golpearon en la cabeza y me introdujeron a la fuerza en una camioneta oscura. Cuando recuperé las consciencia, uno de ellos me dijo que como gritase, estaba muerto. A continuación me rompió dos costillas a puñetazos para que supiera que iba en serio. Yo capté el mensaje.
Las puertas de la furgoneta se abrieron, y entró un hombre con sombrero y gabardina. Era el jefe. Se sentó enfrente de mí, y mirándome a los ojos me dijo: ¿Quieres saber cuánto tiempo te queda de vida? ¡Haz el Test de la Muerte!

Acto seguido me soltaron. Jodido marketing agresivo.
9 comentarios:
Vaya, yo ya estaba mirando si llevaba algunas monedas para contribuir al pago del secuestro...
Menos mal que no es necesario dejarlas ir, con lo que cuesta encontrarlas...
Mientras se curan las costillas recomiendo reposo, sentado en la silla ante el ordenador, trabajando en Wikipedia (o mejor, en la aragonesa)...
Pues no me lo había planteado, pero si estáis dispuestos a pagar el rescate, creo que ya estoy tardando en organizar mi propio secuestro. E incluso estoy dispuesto a amputarme algún miembro menor, en plan dedo del pie.
Yo que tú no me fiaría mucho: algo de calderilla, tal vez lo justo para un par de cañas...
Y no des ideas, que alguno andará pensando que a cambio de que te cortes un dedo igual afloja algo más...
Habla con el ex de Falete, que igual te hace precio.
Hombre, un dedo del pie no, que te quedas cojo para toda la vida.
Seguro que encuentras algún otro apéndice que no uses para nada...
Pues se me ocurre uno, pero para transportarlo se necesita un camión articulado.
Los gastos de envío terminarían siendo más caros que el propio rescate.
Ciertamente los secuestros --expres o con leche(s)-- están más de moda que nunca.
Aquí tienes uno que solicita mi 'salvapatrias' de cabecera para lavar una dignidad que nunca se ha molestado en tener. Y también está el viejo y efectivo modelo de autosecuestro, que hasta pasa por legal y se publicita viralmente y sin complejos.
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