Un hombre, mientras viajaba de Jerusalén a Jericó, fue asaltado, robado y abandonado moribundo a un lado del camino. Un sacerdote le ve, y decide evitarle pasando por otro lado. De modo similar, un levita le ignora. Solamente un samaritano, que es un hereje, le socorre y le lleva a una posada cercana para que pueda recuperarse, dando al posadero dos denarios por sus servicios.
Dedicado a los asaltantes, levitas, saduceos y fariseos que pueblan una Wikipedia que pide ayuda desde el arcén del camino. Al samaritano, que le quemen por hereje.
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3 comentarios:
Gaeddal, aplícate el cuento.
El link de emijrp ya no existe.
333: Emijrp lo ha borrado. En resumidas cuentas, venía a decir que los que se fueron el 14-m habían vuelto con títeres.
Dodo: Quien quiera santificarte querrá primero martirizarte. Y yo no quiero santificarte.
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